Imagina que una estrella de cine se prepara para una sesión fotográfica. Es necesario maquillarla, peinarla, elegir su vestuario, seleccionar el entorno donde su personalidad destaque más y, desde luego, identificar sus mejores ángulos para que las imágenes finales sean espectaculares.

Eso mismo hago yo, pero con alimentos. Mi trabajo es transformar a un platillo en la estrella de una imagen y para ello recurro a numerosas técnicas que me permiten seducir todos los sentidos, aunque solo estimulen la vista. A través de una imagen, el platillo debe transmitir sensaciones de aroma, textura, color, sonido, consistencia, temperatura, sabor, etcétera, y provocar una respuesta. A eso le llamo “estilismo culinario”, un concepto que incluye conocimientos de arte, estética, diseño, mercadotecnia, química de alimentos, psicología, producción y, por supuesto, gastronomía, entre otras disciplinas. Y cada una de mis creaciones tiene un objetivo determinado, ya sea publicitario o artístico.

En mi trabajo, mi objetivo es que los alimentos luzcan frescos, apetitosos y suculentos ante la cámara, como si estuvieran recién preparados y como si fuera a servirlos de inmediato.

Para cada proyecto recurro a mi creatividad e invento fórmulas novedosas destinadas a ofrecer soluciones innovadoras e inmediatas a mis clientes del ramo editorial, publicitario, empresarial, restaurantero, alimentario, televisivo y cinematográfico. El objetivo es lograr el efecto deseado, siempre en comunicación profunda con los fotógrafos, agencias de publicidad y clientes, con el apoyo de un talentoso equipo de profesionales.